Sin cumplir aun toda tu edad
en ese retrato que sostienes.
Sin siquiera haberte vuelto
histriónico cadáver de tu risa,
puedes ver los vicios vacíos
de tu carne, y retratado
en tu muerte te retractas
de la viciada literatura
y sabes ya que la única elocuencia
de un poeta es su silencio.
Y que la vida es algo más
que palabras escritas
con largura y sin recato.
Y sólo se muere uno
de muerte recobrada.